Hoy la mayoría de los consorcios reparte su tranquilidad entre un administrador, un abogado externo y un productor de seguros que no se hablan entre sí. Cuando algo falla, nadie se hace cargo del resultado completo. IDG Estudio reúne los tres roles bajo una misma dirección: jurídica, aseguradora y administrativa — sin tercerizar nada que pueda quedar sin control.
Detecta la mora, pero deriva el cobro a un estudio externo que no conoce el reglamento ni el historial del propietario. El expediente se enfría en el traspaso.
Lleva el juicio, pero no ve la liquidación de expensas ni el estado de caja. Cada actualización requiere una reunión aparte con el consejo.
Pólizas de amenities, responsabilidad civil y personal contratadas por separado, sin nadie que las revise contra lo que el reglamento y los juicios en curso realmente exigen.
No es un paquete de servicios agrupados en una misma factura. Es un mismo profesional —abogado, administrador de consorcios y productor asesor de seguros— dirigiendo personalmente las tres funciones, de modo que ninguna decisión se toma sin ver el cuadro completo.
Intimaciones, mediación, planes de pago y ejecución de sentencia gestionados por el mismo estudio que liquida las expensas — sin traspasos de expediente ni pérdida de información entre el cobro y el juicio.
Como productor asesor de seguros, el mismo profesional que enfrenta un siniestro o un reclamo de responsabilidad civil es quien diseñó y contrató la póliza que lo cubre.
Expensas, proveedores, sueldos y contabilidad sobre una misma plataforma digital que alimenta —automáticamente— el estado de cada deuda y cada causa judicial.
Al consejo de propietarios, en cualquier materia vinculada al barrio.
Cobro antes de que la mora llegue a los tribunales.
Con doble control: letrado y administrativo.
El barrio, representado como persona jurídica ante quien corresponda.
La póliza, pensada por quien después responde por el siniestro.
Compatible con la norma Mis Expensas del GCBA e integrada a los principales concentradores de pago del país.
Distribución de gastos, intereses calculados automáticamente y envío por mail, WhatsApp o impresas.
Integración con MercadoPago, Expensas Pagas, Pago Mi Expensa, SIRO y cupones con código de barras.
Facturas, cupones, recibos, reserva de amenities y reclamos, disponible las 24 horas.
Liquidación mensual, paritarias de SUTERH y UTEDyC actualizadas automáticamente, y presentación F931.
Caja, bancos, libro diario, libro mayor, balances, órdenes de pago y conciliación bancaria.
Carga de facturas, procesamiento de pagos, cotizaciones y seguimiento de órdenes de trabajo.
Métricas de cobranza, deuda y gastos, con integraciones a radares, control de acceso e infracciones.
Una persona de referencia permanente para el consejo, sin pasar por una mesa de ayuda genérica.
Cambiar de administrador suele frenarse por miedo al desorden o a un aumento inmediato de honorarios. Por eso el traspaso se hace en etapas, y el consorcio no paga de más por el cambio.
Sin interrupciones en la operación diaria del barrio.
Un barrio funciona bien cuando los vecinos sienten que pueden hablar, no solo pagar. El administrador no reemplaza al consejo de propietarios: trabaja junto a él, ordenando la comunicación para que cada reclamo se resuelva sin quedar instalado entre vecinos.
El vínculo entre vecinos se cuida tanto como la cobranza.
Cuando el abogado, el administrador y el productor de seguros son la misma dirección, el barrio deja de perder tiempo explicando el mismo problema tres veces. Cada decisión —una demanda, una póliza, un plan de pago— se toma con la información completa del consorcio a la vista, no con un resumen de segunda mano.
Eso es lo que significa que nada quede en manos de terceros: no que un solo estudio haga más cosas, sino que ninguna función crítica del barrio dependa de la coordinación entre proveedores que no comparten ni información ni responsabilidad por el resultado.
Detrás de ese criterio hay 15 años de trayectoria representando consorcios: gestionando la contratación de servicios y profesionales de confianza, procurando el recupero efectivo del capital adeudado y sosteniendo la administración del día a día sin que ninguna de las tres cosas quede librada al azar.